Si yo tuviera el poder de cambiar algo, serían todas aquellas caras largas que las personas mayores siempre traen en el rostro. Todas esas preocupaciones pintadas en aquellos que vemos a diario pasar frente a nosotros porque en lo único que piensan es dinero. Sí, así es, verlos cansados de ir cortas o largas distancias pero al final a lo único que van es a conseguir ganancias, hoy en día ese el único objetivo de las personas cuando se supone que lo único que venimos al mundo es a ser felices.
Poderlos hacer ver como los niños, ya que para ellos su único y máximo fin es divertirse, es ser felices. A eso vienen esos pequeños ángeles, a querer enseñarnos a sonreír y divertirnos a diario y para los que su más grande preocupación es no pisar las líneas que separan a los adoquines de la calle.
Cambiar la mentalidad de adulto por la de un niño por lo menos un día para así aprender a valorar las pequeñas cosas de la vida. Lo que para ellos esas pequeñas cosas simplemente significan un poco del tiempo que los adultos invierten en el trabajo consiguiendo dinero para según ellos "hacer felices a sus hijos"; sin embargo, no se dan cuenta que la felicidad en un niño puede recaer en jugar un rato con ellos y que ese tiempo es tan valioso en sus vidas.
Hacer que ya no se preocupen por cosas materiales, por conservar algo que no van a tener siempre. Dejar de aferrarse a un sentimiento inútil o estresarse por encontrar tráfico en las calles sin disfrutar del lugar donde viven.
Sí a mi me hubiesen preguntado de niña qué me gustaría ser de grande, mi respuesta hubiese sido simple: seguir siendo pequeña. ¿Por qué? Porque ahora me doy cuenta que al cumplir 18 años parece como si quisiéramos vivir a prisa, dejamos de gozar y sólo vemos lo malo de la vida y ésta se nos pasa en quejas, enojos, regaños, peleas, sufriendo por cosas que creemos necesarias pero que realmente no lo son. Lo único necesario es encontrar la felicidad en nosotros mismos y compartirla con los seres que nos rodean.
Esto es lo que me gustaría cambiar, aquellas caras largas tan preocupadas y frustradas por conseguir algo que ni siquiera nos vamos a llevar el día que no estemos más, porque al final sólo estamos aquí de paso.
